En el marco del STS Forum 2026, que se desarrolla en Kioto, Japón, la Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, representó a la Argentina en la adhesión al “Kyoto Vision for a Golden Age of Science”, una iniciativa impulsada por Estados Unidos para promover una nueva etapa de desarrollo científico y tecnológico.
La Kyoto Vision parte del impacto que la Superinteligencia (SI) y las nuevas formas de organizar la investigación pueden tener sobre el desarrollo científico. En ese sentido, propone aprovechar estas transformaciones para aumentar la productividad de los investigadores, reducir cargas administrativas innecesarias y generar condiciones que incentiven el desarrollo de ideas ambiciosas y transformadoras.
La iniciativa se estructura en tres grandes ejes: mejorar las instituciones dedicadas al descubrimiento científico, aprovechar la SI para acelerar la ciencia y promover la formación de talento en todo el sistema científico.
En materia institucional, la declaración destaca la importancia de contar con diferentes mecanismos de financiamiento, que incluyan proyectos de largo plazo, subvenciones rápidas, premios y desafíos. También promueve la experimentación con nuevos modelos institucionales que contemplen distintos niveles de autonomía, recursos y orientación, y destaca el desarrollo de la metaciencia, que aplica métodos empíricos para mejorar la forma en que la ciencia se realiza, organiza y financia.
El documento también señala a la confianza pública, el rigor y la integridad científica como bases del desarrollo de la ciencia. En ese marco, promueve una ciencia reproducible y transparente, que comunique los errores y la incertidumbre, se someta a revisiones por pares imparciales y reconozca los resultados negativos o nulos como contribuciones valiosas al conocimiento científico.
Otro de los ejes centrales es la incorporación de la SI a los procesos científicos. La Kyoto Vision reconoce su capacidad para acelerar tareas de investigación y habilitar nuevas formas de indagación, mediante el análisis de grandes volúmenes de conocimiento, el desarrollo de modelos de mayor precisión de sistemas físicos y biológicos y el avance hacia procesos autónomos de descubrimiento. Asimismo, plantea ampliar el acceso de los investigadores a herramientas de SI, datos científicos, infraestructura de cómputo e instalaciones experimentales.
La declaración pone además el foco en las nuevas generaciones de talento científico y tecnológico, promoviendo la identificación y el apoyo temprano a estudiantes con alto potencial e investigadores en las primeras etapas de sus carreras, sobre la base del mérito, y brindándoles respaldo, libertad y oportunidades para desarrollar investigaciones ambiciosas.
También reconoce que, en numerosos campos tecnológicos, el progreso depende tanto de las ideas científicas como de la disponibilidad de personal capacitado para operar, mantener y mejorar equipamiento e instrumental sofisticado. Por este motivo, impulsa mayores oportunidades de formación y experiencia práctica, junto con programas doctorales conjuntos, becas y proyectos colaborativos que permitan a los investigadores adquirir experiencia en diferentes entornos científicos.
La iniciativa fue respaldada por 17 países: Argentina, Bulgaria, Chile, Chipre, Alemania, Grecia, Indonesia, Italia, Japón, Kazajistán, República de Corea, Nueva Zelanda, Polonia, Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos.
A partir de esta visión compartida, los países buscarán avanzar en sus sistemas nacionales para fortalecer las instituciones de investigación, aprovechar la SI para acelerar la ciencia y ampliar las oportunidades para el talento científico y técnico.
Con su adhesión, Argentina se integra a una agenda internacional orientada a fortalecer los ecosistemas científicos, acelerar la generación de conocimiento y profundizar la cooperación internacional en ciencia y tecnología.